En el marco de la tercera versión de Belladonna Night Club Disidente desde AAUCH contenidos conversamos con Vesania, actriz, trabajadora sexual y una de las productoras de este evento, respecto a trabajo sexual, política y la articulación de este proyecto.  A continuación pueden leer la entrevista completa. 

Jazmín Libertad

Ph: Andrés Valenzuela / En la foto Vesania
Ph: Andrés Valenzuela/ En la foto Vesania en Belladona 3.0

Belladonna nace de la necesidad de poder controlar nosotras nuestros propios servicios, porque muchas veces, cuando nos ha tocado trabajar en locales nocturnos, en general los que son dueños de esos locales son hombres, y los que quieren lucrar de alguna manera, los que nos contratan son hombres también, y son personas que nunca en su vida han puesto la raja. Y para mi es fundamental que si una persona se va a dedicar a trabajar en algo relacionado con esto, mínimo que sienta un grado de empatía con cómo saber realmente qué es lo que es estar ahí, ¿cachai? No necesariamente que sea una mujer, pero si una persona que al menos conozca este mundo desde adentro. 

Yo personalmente no estoy de acuerdo con que otra persona que no sea trabajadora sexual lucre con con el trabajo sexual de otro, para mi eso es una contradicción, porque el sexo, no es algo sagrado, obviamente, pero si es mi cuerpo. Aquí, por ejemplo tenemos un trato con el dueño del local, pero él no se mete en nada que tenga que ver con nuestro servicio, cada una decide sus propios precios, decide qué tipo de servicios va a hacer, no es obligación tampoco hacerlo…

Claro, si, por ahora es autogestionado, y si en algún momento llegamos a tener un tipo de financiamiento, la condición para que eso ocurra es que no afecte el espíritu de la weá ¿cachai? 

Claro, la idea original. O sea si alguien nos viene a pedir condiciones decimos que no. No aceptamos plata de alguien que venga a cambiar el formato. La idea es que esto siga creciendo, obviamente, de alguna manera ir invirtiendo para que la experiencia sea cada vez mejor, pero que se mantenga de alguna manera el espíritu que es que trabajamos solamente trabajadoras sexuales y nuestros cercanos, considerando también que el T.S* no es solamente tener sexo, sino que también por ejemplo, las personas que se dedican a hacer strip tease, o burlesque, o porno o fotografía erótica, también son, eso es t.s también. Las dominatrix también, eso es un tipo de T.S también, pese a que muchas ni siquiera tienen sexo, pero aún así eso está dentro del espectro del trabajo sexual que en el fondo se ve acá, porque de alguna manera nosotros, todo lo que ves acá son cosas que han propuesto las mismas personas que han venido. Por ejemplo, hay una instalación de un artista pintando. Cada uno trae acá su propia performance, y de alguna manera nosotras hemos confiado en esa autoría, no hacemos casting, no exigimos como “no, esto tiene que ser así, te tiene que ver así”, cada uno construye su propio imaginario de su erotismo, entonces si alguien quiere venir, cachai, vestido de Furry, vestido de gato entero, es bienvenido, cada uno acá hace su propia performance sexual. 

Al principio partió de manera muy intuitiva, quizás nadie imaginaba esto que está pasando ahora, cada versión ha sido muy distinta a la anterior, porque de alguna manera hay cosas que funcionan más que otras, cosas que se van ajustando, y también por ejemplo, personas que al principio querían participar y que ahora no, y así mismo también se han agregado otras, cada versión también tenemos personas nuevas, y eso es algo que queremos. 

Claro, va nutriendo porque de repente somos, no sé po, dentro de la producción somos cuatro cabezas, pero también nos nutrimos con toda la imaginación y la originalidad de las personas que invitamos o las que quieren venir voluntariamente.

Para mí sí, completamente. De alguna manera trabajo como productora, pero también soy artista acá, entonces para mí, como artista, tengo una completa libertad de hacer lo que quiera en este espacio, entonces he probado muchas cosas distintas cada vez, y también queremos que eso sea algo que puedan disfrutar nuestros invitados, que cada artista también tenga esa libertad de decir no, esta vez quiero hacer una performance de una poesía y la otra voy a hacer una sesión BDSM. 

De hecho yo creo que para nosotras es lo principal, lo principal es lo que ocurre acá, y dentro de ese contexto está abierta la posibilidad de tener encuentros sexuales, pero ahí, en ese espacio, 100% depende de la persona que entregue el servicio. Entonces también es como, es un espacio también por ejemplo, trabajadoras sexuales virtuales se puedan conocer con sus clientes virtuales, también se puede acá mismo hacer sesiones, entonces es una oportunidad, por ejemplo, para tener un espacio distinto para trabajar

Claro, porque muchas veces si quisiéramos, no sé po, muchas para hacer servicios privados tenemos que arrendar un departamento, una casa, un espacio una sala, y acá en el fondo, de esta manera, si lo hacemos parte de esta performance, está el espacio también para captar clientes, para conocer gente nueva, para ofrecer servicios nuevos y distintos. .

Yo siento que cualquier espacio donde nos juntemos, y por algún motivo conversemos de nuestras experiencias, eso va a funcionar para que nos politicemos, porque ya no es necesario hablar de feminismo o política para establecer esos parámetros. Muchas veces también se daban espacios de politización cuando yo trabajaba en otros lugares, donde nunca hablamos de feminismo, pero si está como en el hecho de compartir, de apoyarse, de dejar de lado esa rivalidad, porque yo siento que hay un problema que es que los empresarios del sexo, los empresarios que manejan todo este negocio de los puti clubs, nightclub, los departamentos, las casas de putas, etc, ven, ellos saben cómo hacer negocios.

Ellos (los empresarios del sexo) ven nuestro trabajo como si fuera un producto, como si nosotras fuéramos un producto que se ofrece y por ende ellos operan en los mismos términos de la negociación, entonces por ejemplo, para ellos existen las ofertas, existe la competencia, para ellos existen por ejemplo, que el cliente siempre tiene la razón, son términos que pueden funcionar en otros negocios, pero no en este, y eso es lo que ellos no entienden, y si no tienen, primero empatía por nosotras, no lo van a entender.

Por mucho que ellos tengan el capital, y sepan manejar bien sus negocios, y sepan hacer crecer la plata, nosotras nunca vamos a ser un producto, nosotras nunca nos vamos a poder evaluar por calidad, y es lo que ellos hacen muchas veces, porque ellos también tienen foros en internet donde nos pelan, dicen “no, está tiene estrías, esta es pelúa, esta es hedionda”, pero al final ¿qué pasa con el weón que le gusta la pelúa hedionda? No somos un producto que puedan evaluar.

Creo que lo interesante del trabajo sexual – y que hay que hablar-, es que hay muchas variables que lo atraviesan, que no son las mismas condiciones para todas, porque depende mucho de si eres una mujer cis, o si eres de una zona rural, cambia la weá ¿cachai? Entonces precisamente, la idea es no caer en esta lógica de mercado.

Pueden seguir a Vesania a través de instagram en su cuenta Vesania Veromena.