Jazmín Libertad
“Practico conmigo, y me gusta ver hasta lo que puedo llegar, me gusta la sensación, por algo lo hago» dijo la rigger Alita.
Un rigger es una persona que se dedica al arte del bondage, una práctica sexual que consiste en amarrar o restringir el cuerpo propio o de un otrx, cuyo fin puede ser llevar a cabo la fantasía de capturar-escapar del cautiverio, complementar otra práctica, o simplemente alimentar el goce estético de tejer sobre la anatomía humana.
Sin embargo, al imbuirse en esta práctica, el rigger va experimentando un sin fin de sensaciones, como la apertura y desarrollo del sentido del tacto, y aprendizajes relacionados con puntos nerviosos y de circulación sanguínea. Pero sobre todo, en los momentos en que se encuentra a solas con la cuerda, la imaginación se vuelve un terreno fértil para la exploración del autoplacer.
Alita, de 27, lleva poco más de dos años inmersa en el mundo de las ataduras, desde realizar performances hasta la intimidad de su dormitorio, donde tiene una estructura de madera hecha por ella y su papá, para suspender personas y practicar bondage. Para ella el estudio y la práctica constante han sido fundamentales no sólo para su desarrollo como rigger, sino para disfrutarse como un ser sexual. A continuación les dejamos una entrevista con la rigger, donde hablamos de BDSM, ataduras, sexualidad y autoplacer.

- ¿ Cómo llegaste al bondage?
Cuando empecé a incursionar (en el BDSM) fue más que nada porque era diferente a la sexualidad común, empecé a explorar de todo un poco. Llegué a las ataduras cuando fui al taller de bondage, de Cortés, y se me dio bacán. Se me daba muy natural, a mi me gusta tejer, trabajar en macramé y las manualidades.
- Al ver tu habitación noto que cuentas con muchos implementos para realizar ataduras ¿Qué fue lo primero que adquiriste?
Bueno, primero las cuerdas. No quise comprarlas preparadas, las hice yo. Estuve leyendo harto de cómo se preparaban, cual era el tratamiento, y las armé, me acuerdo que eran como de 15 mts. Las corté, las herví, les puse fuego, son como dos o tres días de pega entre que las lavas hasta que las terminas.
- ¿ De qué material las hiciste?
Bueno, el shibari se basa en usar fibras naturales para las ataduras, yo usé yute, algodón también se usa comúnmente, pero yo tengo algo personal con el algodón, me da como escalofríos, por eso no me gusta.
- ¿Qué se sintió tener tus cuerdas?
Bacán, porque podía practicar lo que quería en la casa, o estaba curioseando harto. De repente veía a mi hermana y le decía “oye ¿me prestai el cuerpo un ratito? Entonces igual fue bacán, y quería seguir haciendo más cosas, y ahí empecé a buscar el tema de las suspensiones, empecé a estudiar, a buscar técnica. Empecé a averiguar harto y un día me suspendí en el patio de afuera, en un fierrito que había. No me daba mucho confianza pero dije “lo voy a hacer de a poquito”, e hice una cuestión así como super básica, y me gustó.
- ¿ Te suspendiste a ti misma? ¿Practicabas sola al principio?
Sí po. He practicado más sola en realidad, porque no siempre tengo una persona. Practico conmigo, y me gusta ver hasta donde puedo llegar, me gusta la sensación, por algo lo hago, y eso me ayuda a saber lo que va a pasar en la otra persona, porque no es llegar y suspender. Entonces cachai que esta atadura no le va a hacer daño acá o allá.
- Además de tu casa ¿en qué espacios te suspendes para practicar?
Una vez que me compré la argolla iba al parque La Bandera a suspenderme, ponía la argolla en el árbol y lo hacía, con mi hermana, mi prima la Java, que siempre me prestó harto el cuerpo para suspender. Estuve caleta de tiempo así, iba al taller igual, e incluso, cuando Cortés no podía hacer clases las hacía yo, y así empecé a hacer más cosas.
Bondage y autoconocimiento
- ¿ Cuál ha sido tu mejor experiencia con bondage?
Individualmente en autosuspensiones, el atarme a mi misma me hace ir probando cosas nuevas en todo sentido. En autoplacer, en probar límites, en resistencia, cachai, o en piso, de todo un poco. Y grupal, cuando voy a un evento y estoy atando toda la noche. Al otro día amanezco con las manos pa’ la cagá, toda adolorida, pero lo paso tan bien… es una weá que disfruto caleta.
Muchos grupos feministas hablan del autoplacer, pero siempre se enfocan principalmente en la masturbación, pues está pensado para mujeres que recién se están explorando ¿Consideras que el bondage puede ser una forma de autoplacer?
Si, obvio, todo el rato. Si porque tú misma te vai tocando, vas jugando y te vas excitando contigo misma, te vas pasando a llevar, el roce de la cuerda, la intimidad, y es rico igual.
- Cuéntame un poco de esas sesiones de autoexploración con la cuerda
De repente me ato acá en la pieza, me ato las piernas, hago un arnés bien apretado, y me restrinjo el movimiento en ciertas partes del cuerpo y pongo un juguete ¿cachai? Y me quedo ahí. Así una misma está restringida, es entretenido. A veces me ato de distintas formas y empiezo a jugar con el wax play -las velas-, o con mi mismo tacto, y es bacán y entretenido. Se disfruta harto.
- ¿Cómo vives tú el ser un ser sexual?
Yo vivo en realidad mi sexualidad, independientemente de si tengo pareja o no, o sea si estoy sola igual lo disfruto conmigo, y si estoy con pareja con ella, pero conmigo igual (risas). Siempre estoy super abierta de mente a probar cosas nuevas, y descubrir cosas nuevas también. Hace un tiempo atrás descubrí que puedo hacer squirt y estoy fasciná, loca.
- ¿Cómo crees que beneficia a un ser humano explorar su sexualidad?
Autoconocimiento y seguridad ante todo, te da como otra actitud, te empoderai.
- ¿Cómo diferenciarías las prácticas sexuales en espacios BDSM respecto a lugares heteronormados?
En el explorar. Probar cosas nuevas ¿cachai? Prácticas nuevas, usar juguetes. No sé, de repente los hombres como que se sienten disminuidos si tú metes un dildo entremedio, y no debería ser así. Te permite tener una mente más abierta, y haces muchas cosas, conocerte y conocer a tu pareja o la persona que estís, Vas conociendo cosas que te gustan y no sabís que te gustan (risas). Yo soy de la idea que no podís decir que no te gusta si no lo has probado. Tenís que probar pa’ decir que no te gusta.
Ataduras más allá del BDSM
- ¿ Cómo abrirías la práctica del bondage fuera de los espacios BDSM?
Yo he hecho perfos en otros espacios, por ejemplo, he ido a fiestas de reggaeton.
Una vez fuimos al Cine Arte (Alameda) con la Java y la Ivonne a hacer una suspensión, una cosa poca como con wax play y spank, y era una fiesta de la Princesa Alba, esa volá, ahí bien rankiás, todas las locas de pantalones anchos, y por otra parte, nosotras. Parecía super fuera de contexto, pero la gente quedó loca, le gustó caleta, se acercaba a preguntar “oye ¿qué es esto? ¿de qué se trata?”.
- ¿Crees que hay que explorar otros espacios?
Si, yo creo que si. Hace poco me habían hablado de unas fiestas electrónicas para ir a suspender con mi prima. Entonces estamos viendo el tema de si podemos ir a hacer perfos a esa fiesta. Ponte como son fiestas electrónicas estábamos pensando en usar cuerdas fosforecentes, flúor, para ir explorando.

Ph: Quimera Portrait 
Ph: Quimera Portrait 




